Más allá de Transelec: La Deuda Explicativa del Coordinador Eléctrico Nacional tras el Apagón del 25F

La reciente publicación del informe de auditoría sobre los sistemas de Transelec, si bien revela fallas graves y específicas en la empresa de transmisión, parece estar siendo utilizada por el Coordinador Eléctrico Nacional (CEN) como un cortafuegos para desviar la atención de sus propias y profundas responsabilidades.

Han transcurrido ocho meses desde el colapso total del Sistema Eléctrico Nacional, y el país aún espera una explicación satisfactoria y un “mea culpa” por parte del organismo que tiene a su cargo la operación en tiempo real del sistema. El informe sobre Transelec, con sus 38 hallazgos, es solo una pieza del rompecabezas, pero no la más importante.

El CEN no ha reconocido sus deficiencias conceptuales fundamentales como ente operador. La pregunta crítica que sigue sin respuesta es: ¿cómo una falla en una subestación específica, por grave que fuera, logró propagarse y colapsar la red completa en minutos?

La sospecha recae sobre falencias estructurales en la filosofía de operación del CEN:

  1. El dominio del tiempo vs. la frecuencia: El CEN opera principalmente en el dominio de la frecuencia (segundos), pero un evento de esta magnitud se define en el dominio del tiempo (milisegundos). Pensar y controlar un fenómeno transitorio ultrarrápido con herramientas y protocolos diseñados para cambios más lentos es un error de base.
  2. Controles automáticos obsoletos: La dependencia de sistemas de protección y control que miden valores RMS (eficaces) para emitir una señal de control ante un evento que es esencialmente transitorio y subciclo es como intentar apagar un incendio con un extintor que tarda un minuto en decidir si activarse. Para cuando estos sistemas reaccionan, la propagación del colapso ya es irreversible.
  3. Falta de resiliencia sistémica: El apagón del 25F no fue solo un problema de visibilidad por la caída del SCADA (que, como muestra el informe, fue un factor crítico). Fue un fracaso de los esquemas de defensa y segmentación de la red. El sistema careció de la “inteligencia” automática para aislar la falla y salvar el resto del sistema, una función que recae en el diseño y la supervisión del operador del sistema.

Es preocupante que la narrativa pública se esté centrando casi exclusivamente en los hallazgos de Transelec —un generador auxiliar fuera de servicio desde 2019, baterías sin mantención—, que si bien son graves y denotan una negligencia inadmisible, son los síntomas de un problema mayor: la falta de una supervisión técnica robusta y modernizada por parte del CEN.

El CEN no puede eludir su responsabilidad como rector técnico de la operación. Después de 8 meses, no basta con enviar un informe a la SEC señalando las fallas de un tercero. Es imperativo que el propio CEN explique qué medidas conceptuales, técnicas y de procedimiento ha implementado para evitar que una cadena de fallas, tanto técnicas como de sus propios protocolos, vuelva a llevar al país a un apagón total. La transparencia exige un reconocimiento de sus propias falencias, no solo la señalización de las ajenas.