La inercia no es el chivo expiatorio: el verdadero problema del SEN es conceptual
El documento "Respuesta Dinámica y Penetración de Energías Renovables" da en el clavo de un debate que en Chile sigue mal planteado. Se suele escuchar que "las renovables vuelven inestable al SEN" porque desplazan a los generadores síncronos y reducen la inercia del sistema. El texto desmonta ese mito con una claridad técnica que el Coordinador Eléctrico Nacional (CEN) debería leer con urgencia.
"La inercia no es un recurso indispensable para la estabilidad del sistema eléctrico, sino que es una solución histórica derivada de la dependencia tecnológica de generadores síncronos. La utilidad de la inercia radica en su capacidad de 'comprar tiempo' ante perturbaciones, pero en un sistema con recursos de respuesta ultrarrápida, ese tiempo ya no es necesario."
Esta frase resume el cambio de paradigma que el CEN se niega a asumir. Durante décadas, la inercia de las máquinas rotatorias dio a los operadores segundos preciosos para reaccionar. Hoy, los inversores de la generación solar y eólica pueden entregar respuesta electrónica de frecuencia extremadamente rápida, en milisegundos. La inercia sigue siendo útil, pero ya no es imprescindible si se cuenta con los mecanismos alternativos adecuados: electrónica avanzada, control distribuido y cargas gestionables.
El apagón del 25F es la prueba empírica de esta brecha conceptual. Mientras el CEN sigue operando con esquemas de protección que miden valores RMS y actúan en el dominio de la frecuencia (segundos), el colapso del sistema se consumó en el dominio del tiempo (milisegundos). El CEN no supo —o no quiso— adaptar su filosofía de operación a la nueva realidad de una red dominada por electrónica de potencia. La caída del SCADA, la falta de visibilidad y la lentitud en la activación de respaldos son síntomas de un problema mayor: un operador que sigue pensando como si el SEN fuera el de 1995.
El documento cita el caso de ERCOT, en Texas, donde más del 50% de la demanda se cubre con energía eólica y el sistema mantiene la estabilidad. ¿Por qué? Porque han implementado los mecanismos alternativos que el CEN aún no despliega a escala: emulación de inercia, grid-forming, respuesta rápida de frecuencia y gestión activa de la demanda. La conclusión del texto es lapidaria: "la verdadera barrera no es técnica, sino conceptual."
Esa barrera conceptual tiene nombre y apellido. El CEN no ha reconocido sus falencias en el diseño de esquemas de defensa, en la coordinación de protecciones, ni en la incorporación de los nuevos paradigmas de estabilidad. Se limita a culpar a Transelec, a los técnicos que reinician controladoras sin avisar, o a la variabilidad de las renovables. Pero la transición energética no se detiene, y la inercia ya no es la excusa.
Chile necesita un CEN que entienda que la estabilidad del futuro no se compra con toneladas de hierro rotatorio, sino con inteligencia, velocidad y control avanzado. El apagón del 25F no fue causado por la falta de inercia de las renovables. Fue causado por la falta de inercia conceptual de quienes operan el sistema. Hasta que eso no cambie, el SEN seguirá siendo vulnerable, no por la generación solar o eólica, sino por la obsolescencia de su operador.